Hay componentes claves en un Colector de Polvo para garantizar una operación confiable, eficiente energéticamente y prevenir paros inesperados que comprometan la continuidad de los procesos de producción.
1. El suministro de aire comprimido.
Pocas veces se presta atención a la presión y pureza del aire comprimido que se suministra al sistema de limpieza del Colector de Polvo.
Es importante garantizar que la humedad en la línea de aire comprimido sea menor al 10% y que la presión sea en un rango de 90-100 psi (6.2-6.9 Bar), con esto se evitará degradar la media filtrante (acortar su tiempo de vida) e ineficiencia en el sistema de limpieza.
2. El sistema de limpieza automático (pulse jet).
Los sistemas automáticos tipo pulse jet (también conocidos como de aire reverso) tienen como objetivo limpiar periódicamente los filtros para descargar el polvo que se va acumulando en ellos y alargar su tiempo de vida.
Recomendamos establecer una rutina de mantenimiento centrada en la eficiencia operativa del compresor de aire y revisión de la tubería (para detectar fugas) de abastecimiento hacia el Colector de Polvo.
3. El controlador de pulsos.
Es el cerebro del sistema de limpieza y tiene dos métodos de operación:
Por tiempo programado
En este caso el sistema se programa para ejecutar ciclos de limpieza a intervalos y tiempos específicos (por ejemplo cada 15 minutos)
Por Delta P (caída de presión)
Los ciclos de limpieza únicamente se ejecutan cuando el Delta P llega al punto crítico establecido (por ejemplo 6” columna de agua). Utilizar el modo de limpieza por Delta P permite optimizar el gasto de aire comprimido y reducir el costo operativo del sistema (generación, mantenimiento, etc).
4. La caída de presión (Delta P).
Cuando se instala un Colector de Polvo nuevo o se cambian filtros en un equipo existente, la caída de presión inicial es muy baja (menor a 1” columna de agua) y paulatinamente la presión va incrementando hasta estabilizarse una vez formada la precapa (cake o torta) de polvo.
Posteriormente habrá incrementos en la presión que son mitigables por el sistema de auto limpieza con aire comprimido. Cuando la presión llega a un estado fuera de control (comúnmente sobre 6” columna de agua), los filtros no se pueden recuperar y deberán reemplazarse.
5. Las válvulas de diafragma y solenoides.
Estos componentes suelen desatenderse, debido a que la atención de los responsables de mantenimiento suele enfocarse en los filtros.
Una falla temprana en las solenoides o en las válvulas de diafragma, puede dejar un serie de filtros sin limpieza y los condenará a una saturación más rápida, por este motivo es vital que el sistema de mantenimiento preventivo del Colector de Polvo incluya el refaccionamiento de diafragmas y solenoides; se debe tener en cuenta que los costos asociados con el cambio de filtros siempre será mucho más elevado.
Hay componentes claves en un Colector de Polvo para garantizar una operación confiable, eficiente energéticamente y prevenir paros inesperados que comprometan la continuidad de los procesos de producción.